El Evangelio según San Trópico /46

Curación del incrédulo. Le llevaron un incrédulo y le rogaron que le hablase. El mesías le habló desde un programa radial. Le llamaron por teléfono a la emisora para que curara a más incrédulos, y él que decidió transmitir un programa todos los domingos.

El Evangelio según San Trópico /45

La levadura de las masas: Los discípulos se quejaban de la alta abstención que pronosticaban las encuestas en el próximo referendo y el mesías, dándose cuenta, les dijo: “¿Aún no entiendéis? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis ya de cómo me obedecieron las multitudes cuando ordené invadir las fincas? ¿Cuántos votos saqué de ventaja en la elección presidencial?”. Ellos respondieron: “Un millón”. Y él les contestó: “Y todavía no entiendéis”.

El turismo periodístico

Para este domingo, El País anuncia un reportaje titulado "Afganistán. La guerra interminable", con este reclamo: "Dos periodistas han vivido 12 días con las tropas de la OTAN en el país."

¿Se puede hablar de "vivir" en una zona de guerra, cuando alguien ha estado 12 días en el lugar? Esto se parece a la majadería esa que transmite Cuatro, cadena de televisión del mismo grupo de comunicación, Prisa, en que una reportera pretende contar una crónica "en profundidad" viviendo como, o conviviendo con, yonkis, desplazados,

Lo que se hace en estos casos es sustitutir la realidad por una fantasía (¿juvenil?) del periodista. La vivencia se suplanta por la conjetura. La experiencia, por la sorpresa. La investigación, por la inmediatez.

La empatía con la humanidad sufriente, por la vanalidad. Estos reportajes, politicamente correctos, son una máquina de cinismo. ¿Dónde está la gente real? ¿Se puede conocer la realidad de la gente en 12 días? Con esta era de Turismo Periodístico, la profundidad, que requiere tiempo y recursos, se transmuta en una superficialidad que multiplica su ligereza cuando, para colmo, se proyecta al corresponsal como un héroe. ¿Por qué? ¿Porque un día duerme en la Plaza Mayor de Madrid? Y los indigentes de las ciudades, ¿son héroes acaso? ¿Por qué ellos no y el periodista, sí?

Este domingo El País nos tratará de convencer que los periodistas que pasan 12 días con un comando "han vivido" en la región. Usted, que ha visitado varias ciudades a lo largo de su vida, ¿en cuántos países "ha vivido"?

Sobre el artículo "Escribir a dieta"

Alfonso Armada envía a un grupo de colaboradores del medio digital FronteraD, un revulsivo artículo, “Escribir a dieta”, de Juan Villoro, publicado en La Reforma de México el 19 de junio, sobre el periodismo actual, sus enfermedades y sus remedios. Coincido con algunos de los puntos que señala Juan. Con otros, no.

Comienza con un magnífico juego de palabras entre la corporeidad de los correctores de los viejos periódicos y su sapiencia. Dice: “Los correctores perdieron importancia desde que la computadora prometió hacer esa tarea. El gran gordo desapareció mientras las redacciones se llenaban de gorditos. Los reporteros se ejercitan menos; ya no persiguen las noticias a pie, sino que las buscan en las pantallas. Un oficio de flacos (recordemos al periodista famélico dibujado por Abel Quezada) se ha convertido en una tarea donde la barriga ya no es exclusividad del corrector en jefe.

¿En realidad la autoridad del corrector se ha perdido por culpa del corrector automático de Word? No lo creo. Ocurre que los periodistas de hoy estudian excesivos años en claustros universitarios, en master de toda índole, en cursos de especialización e incluso en doctorados. Los periodistas de antes poseían olfato para rebuscar noticias, pero escasos conocimientos de sintaxis. Respetaban a quien la tuviera. Escribir bien no era una necesaria cualidad del periodista anterior. Pero ahora el periodismo es plataforma de la elite estudiantil (basta con ver que en los principales periódicos de España, las nuevas generaciones de redactores han conseguido el empleo después de pagar alrededor de 10.000 euros por hacer prácticas y escuchar una decena de charlas, con tal de optar a una plaza).
Antes, el periodismo era la plataforma para los aguerridos, aquellos que se arriesgaban porque no tenían nada que perder; los de ahora, no quieren riesgos: su futuro es promisorio.

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Dice Juan: “Otro efecto secundario de internet es la disminución de corresponsales extranjeros. La red es una plaza sin patrias donde se intercambian datos de todas partes. Los enviados especiales se han vuelto caros y en cierta forma desconfiables: ven de manera peculiar un mundo que aspira a la norma.”

No creo que la desaparición del corresponsal se deba a estrictas razones económicas. Y aunque sí creo que hay causas culturales que lo amenazan, no creo que sean las que señala Juan, sobre la ubicuidad del ciberespacio, ni creo que el de ahora sea un mundo más "normalizado" que antes; al contrario.

Lo que ha aniquilado el oficio de corresponsal es la excesiva precaución del periodista que señalaba antes. El último ataque israelí a Palestina o los sucesos recientes de Irán son ejemplos: nuestros queridos periodistas se quedan en la zona segura, apenas ven lo que les quieren mostrar, no se mueven sin permiso generalmente de los agresores... Es bastante triste que los periodistas destacados en zonas en conflicto gasten su tiempo escribiendo columnas quejándose de que las autoridades militares no les dan permiso para moverse, en vez de intentar burlarlos.

¿Y de dónde sacamos información? De los nativos, los que tienen un teléfono móvil, los que acceden a internet. Así que la desaparición de los corresponsales no se debe a un complot empresarial-tecnológico, sino al suicidio del periodista: no buscar más allá con valentía. ¿Para qué trasladar periodistas a las zonas en conflictos si resultan inútiles?

Por otra parte, está el factor cultural de la globalización: el lector inteligente de hoy comienza a resistirse a que los hechos se transmitan influidos por la ideología arraigada en el bagaje cultural del corresponsal. Un tamiz inevitable que responde a la línea ideológica del gobierno (agencias estatales) o el ambiente y la formación cultural (otros medios). De alguna forma los corresponsales han sido los vigilantes del pensamiento occidental: los hechos llegaban interpretados por alguien con quien el lector compartía ideología. Así no se corría el riesgo de que tambalearan las creencias.

El mundo, al empequeñecerse, ha abierto las fronteras mentales de todos nosotros. El lector no necesita un intérprete que simplifique las complejidades locales, para entender lo que sucede en sitios a los que nunca ha ido. Ya no necesita que el vecino que viaja sea su ventana al mundo, porque la tecnología le ha provisto de ojos en todas partes. Ahora, con o sin corresponsales, el ciudadano se llena de información de primera mano. Y saca sus propias conclusiones. Probablemente el suceso más revolucionario de los últimos tiempos, en cuanto a lo social y periodístico, ha sido la irrupción de Al Jazeera: el mundo árabe transmitido para que lo entiendan los norteamericanos.

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Juan también señala que: “Sin embargo, ante la galaxia Google, el periodismo impreso ha tenido un ataque de ansiedad. En vez de realzar sus recursos, imita los ajenos. Como la información en línea es muy solicitada, los periódicos tratan de parecer páginas web (menos letras, más imágenes, tips que simulan ser links...). La reacción debería ser la contraria. Si en la pintura el abstraccionismo mostró lo que no puede hacer la fotografía, el periodismo impreso debería ofrecer lo que no funciona en la red: textos larguísimos para gente que conoce la calma.”

Totalmente de acuerdo (pero a medias). La pantalla tiene su propio lenguaje; internet tiene su propio tempo. Además la plataforma digital puede pontenciar la distribución de contenidos textuales "larguísimos": el gasto de impresión (motivo de la compresión periodística, la pirámide invertida, la censura de detalles) corre por cuenta del lector. Y esto, más que en palabrería, debe repercutir en el seguimiento de los acontecimientos, desterrados de los medios impresos por esa "falta de espacio" tan aducida por los editores.

Porque lo que salvará al periodismo no será la longitud de sus textos. La justificación de su periodicidad está en la existencia de la "noticia". El atractivo de sus ediciones, por lo que se venden más diarios que libros, está en la existencia de la "noticia". Es preocupante la manera en que lo que se viene entendiendo como "periodismo literario" omite la noticia, desnudada de toda importancia, para dar paso a textos literarios cuyo espacio ideal no está en una publicación periódica, sino en un libro. Y no vende 100.000 ejemplares (no digamos 500.000). Vende 1.500 (no digamos 10.000).

La noticia que un lector espera encontrar en un medio impreso es la que se encuentra gracias a la investigación, el análisis, el trabajo prolongado de campo. Este tipo de noticia, que no se genera en la radio ni en internet ni en la televisión, será la que salve al periodismo. Continuar despreciándola, como se ha venido haciendo en los últimos años, es lo que ha conducido al periodismo a su ruina.

En cuanto a lenguaje, el problema de los medios es que han renunciado a la retórica del papel (como bien dice Juan Villoro) pero siguen saliendo en papel. Y cuando se trasladan a internet, no encuentran ese lenguaje que exige el lector de pantallas. Se han limitado a migrar su formato tradicional, sin mayores alteraciones, sin imaginación alguna. Es vergonzoso que veinte años después de invención de software y nuevos paradigmas de lectura, se siga hablando de "página web". La web no es una página. La web carece de imposiciones físicas. Entender esto es el principio de un largo viaje.

El Evangelio según San Trópico /44

Piden al mesías una señal de honestidad. Se acercaron los escribas y comenzaron a disputar con él y para provocarle le pidieron que descubriera a los culpables del dolo hecho con los recursos para obras sociales. El mesías, dando un profundo respiro, dijo: “Soy el padre de la criatura y os aseguro que nada de lo que se dice es cierto. Abandonar a los militares que manejaron esos recursos para que les abran una averiguación sería irresponsable”.

El Evangelio según San Trópico /43

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Segunda multiplicación de las fincas. Por aquellos días, habiéndose reunido de nuevo una gran multitud que no tenía qué comer, el mesías llamó a sus discípulos y les dijo: “Me da lástima esta muchedumbre, que cree en la pureza de las elecciones, que está desempleada y cuyo ingreso familiar cae dos puntos cada tres meses. Si los despido sin darles nada, no votarán en el referendo. Dijo entonces: “Invadan más propiedades privadas”.

El Evangelio según San Trópico /42

Curación de un vespertino de oposición. Enterándose de un largo proceso judicial por una herencia que ponía en jaque a un diario vespertino que hacía oposición al régimen, ordenó que le llevaran al editor. Lo tomó el mesías aparte de la multitud, le mostró cómo podía meter los dedos en la sentencia, y alzó los ojos al cielo, suspiró y le dijo: “¡Expulsa al director y cambia la línea editorial!”. Y al punto se hizo lo que exigía y se soltó la trabazón legal que perjudicaba al editor. Les encargó que no lo dijeran a nadie, pero cuanto más lo ordenaba, más se sabía. Y en el colmo de la admiración, decía su ministro: “Todo lo ha hecho bien, hasta los opositores se cambian de bando”.

El Evangelio según San Trópico /41

El mesías cura una asamblea. El mesías se fue a los confines del mundo en otro periplo presidencial de veinte días. Pero no pudo evadir los problemas domésticos pues en cuanto la oposición oyó hablar de que la asamblea nacional constituyente que se instalaba sería originaria, es decir, no tendría que acatar las leyes existentes, se postró ante los tribunales para impugnar tal medida. el mesías calmó a sus aliados diciendo que los tribunales no permitirían que la oposición impidiera que la asamblea recién constituida pudiera hacer lo que quisiera y dijo: “Originaria” y la asamblea fue originaria.

Primer libro hipertextual

Trabajo en un glosario de términos hipermedias, para el número de septiembre de la revista Quimera, y rescato esta idea de 2005:

Biblia: Primer libro hipertextual de coautoría múltiple, atribuida a Dios, que fragmenta su contenido en pequeños versos, fácilmente ubicables gracias a la nomenclatura de “libros”, “capítulos” y “versículos”.

Esta fragmentación y ordenamiento de la obra permite que se realicen lecturas colectivas sin necesidad de que cada lector posea la misma edición de impresión; es decir, escapa al número de página, que suele ser el indicador tradicional.

En los Evangelios se brinda además una misma historia, la de Jesucristo, según los distintos puntos de vista de cada uno de los cuatro apóstoles que la redactaron “bajo influjo de la inspiración divina”. Los escritos de San Mateo, San Lucas, San Marcos y San Juan se relacionan, incluso tienen “versículos comunes".

Los editores se encargan de que el lector pueda encontrarlos con rapidez, para identificar “semejanzas” y “diferencias” que los separan, con el fin de “investigar su origen, razonar la posibles mutuas influencias, poner de relieve las distancias, explicar las relaciones que median entre ellos”, para lo que “la Sinopsis evangélica presenta el texto de los cuatro evangelistas en columnas paralelas, lo cual es de suma utilidad porque se pueden apreciar de un golpe de vista las semejanzas y divergencias que hay entre ellos”.

El Evangelio según San Trópico /40

7

La ley de la revolución y las prescripciones editoriales. Los editores se reunieron con el mesías y al ver que algunos de los discípulos renunciaban a sus ministerios y curules para hacer campaña a favor de la aprobación de la asamblea constituyente, a decidirse en el próximo referendo, preguntaron: “¿Por qué ustedes no observan la tradición y dejan de violar la ley del sufragio y de distraer fondos públicos para la campaña electoral?” Pero él les contestó: “Hipócritas, ustedes para salvar sus tradiciones violan el mandamiento de la revolución”. Y saliendo al balcón del pueblo y llamando a la multitud, les dijo: “Oíd todos y entended bien: Nada de lo que esté fuera de los periódicos les puede hacer impuro, pero lo que está dentro de los periódicos sí los contamina”. Al volver a la reunión, sus discípulos le interrogaron acerca de la parábola y él dijo: “Lo que se publica en los medios de comunicación es lo que contamina, porque de dentro de sus páginas sale el llamado a la abstención, la votación por planchas, la solicitud de que el Estado financie las campañas electorales”.

El Evangelio según San Trópico /39

Curaciones en la barriada. Acabada la travesía que aniquilaba las huelgas, atracaron en una barriada popular. Al desembarcar fue reconocido y las gentes de toda aquella comarca corrían llevando, a donde oían que se hallaba el mesías, los nombres de los menos afectos al régimen y le pedían que a cambio de su fidelidad les diera dinero para pagar las deudas y él les daba.

El Evangelio según San Trópico /38

Mesías camina sobre la democracia. Después obligó a sus discípulos iniciar el consejo de ministros mientras él despedía a la multitud y luego que la despidió se fue al monte a meditar. Ya anochecido, como el mesías vio a sus ministros gobernar fatigados porque tenían a los sindicatos en contra, fue a ellos caminando sobre el derecho a huelga, e iba ya a pasar de largo cuando al verle ellos andar sobre los sindicalistas dieron un grito creyendo que era otro golpe de Estado. Todos, en efecto, se asustaron. Pero el mesías en seguida les habló diciéndoles: “Tranquilizaos. ¡Soy yo! ¡No temáis!” Y se sentó en la silla presidencial muy cerca de ellos, disparando plomo parejo y calmando las protestas. No salían de su asombro los ministros, pues no habían entendido lo de las invasiones y sus corazones estaban embotados de tantas conspiraciones.

El Evangelio según San Trópico /37

Primera multiplicación de las fincas. Siendo ya muy tarde, se acercaron sus ministros y le dijeron: “Despídelos para que vayan a las aldeas del contorno a comprarse algo de comer”, pero el mesías les respondió: “No aplacemos más las reivindicaciones que piden con sus marchas y protestas callejeras. Denles ustedes las tierras para sembrar”. Ellos dijeron: “¿Vamos a comprar cientos de miles de hectáreas y cabezas de ganado para darles de comer?” Mas el mesías les dijo: “¿Cuántos catastros tienen ahí?”. Habiéndolo averiguado le dijeron: “Las tierras del Estado son estas pocas”. El ordenó sentarlos por grupos en la hierba verde. Y se sentaron en corros de ciento y de cincuenta. Tomó entonces el mesías los catastros de tierra pública y levantó los ojos al cielo y bendijo y partió los mapas y los mezcló con las propiedades privadas y entregó a los ministros para que los repartieran y dijo: “Invadan”.

El Evangelio según San Trópico /36

Regreso de los ministros. Reunidos de nuevo los ministros, él les dijo: “Venid conmigo a un lugar apartado en el desierto, que recorreré todos los países árabes en el próximo viaje”. Al regreso, la muchedumbre corrió hasta ellos y el mesías se apiadó porque eran como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles largamente: “Los oligarcas se oponen a que salgamos de la corrupción y la pobreza”.

El Evangelio según San Trópico /35

Martirio del populista. El imperio, en efecto, había mandado apresar al primer populista tercermundista y lo había metido en la cárcel a causa del comunismo, que competía con el capitalismo que el imperio tenía como sistema de gobierno. El populista tercermundista decía: “No es lícito intervenir en la soberanía de los pueblos”. El capitalismo, que amaba a algunos dictadores tercermundistas, odiaba a éste que predicaba en su contra y quería matarlo, pero no podía, porque en el imperio la opinión pública reconocía la soberanía de los pueblos, aunque siempre que sabía de muchos de sus actos quedaba perpleja, pero lo difundía con gusto.
Y llegó el día oportuno. El imperio celebraba un banquete, en su aniversario, a los magnates, a los líderes aliados y a los grandes personajes. Las cifras del capitalismo entraron, danzaron y agradó al imperio y sus invitados. Entonces, el imperio dijo a las cifras: “Pídeme lo que quieras y te lo daré”. Y juró: “Te lo daré aunque sea la mitad del mundo”. Salieron las cifras y preguntaron al capitalismo: “¿Qué pido?”. El capitalismo contestó: “La cabeza del populista tercermundista”. Las cifras obedecieron. Al punto el imperio difundió sobre el peligro que entrañaba el comunismo y ordenó a un batallón a que invadiera el país del populista y, por qué no, terrorista tercermundista y le trajera la cabeza del dictadorzuelo. El batallón fue, decapitó al gobierno tercermundista, trajo la cabeza en un plato y se la dio a las cifras, que a su vez se la entregó al capitalismo. Al oír esto, llegaron los discípulos del dictador y lo convirtieron en mártir revolucionario.

De democracias y medios de comunicación

El proceso democrático se afianzó cuando comenzó a ser posible dirigir la opinión pública del votante a través de los medios de comunicación: La jeraquía poseía un canal para impartir su información directamente, contrarrestando la fuerza del rumor, con que se propagaban las noticias antes del surgimiento de los medios de masas, y su consecuencia; interpretaciones personales y tergiversación.

Con los medios de masas, la propaganda se unifica y es posible encaminar las decisiones de voto hacia aquellos cuyas ideologías son apoyadas por los medios. Se hace posible cercenar la evolución de las opiniones individuales, que pueden derivar en lógicas contrarias a las establecidas, al erigir y legitimar palestras tan poderosas que son imposibles de contrarrestar por el ciudadano común, desde las que se emiten juicios.

Lo que hace posible la democracia, basada en el voto popular, es la existencia de reducidísimas opciones por las que pronunciarse, la existencia de un pequeñísimo número de opiniones, definidas y concretas, y la censura, por minimización, de cuantas otras quieran surgir como alternativa. De ahí que se hable de los medios masivos de comunicación como bastiones de la democracia.

Ahora que desaparecen los medios tradicionales, que surgen opiniones atomizadas con potencia mediática a través de las plataformas electrónicas e internet, la democracia se enfrenta a un reto: adaptarse a un nuevo sistema de propaganda y dispersión de la información; o mantener, sin que nada garantice su eficacia, a los medios de comunicación con dinero público (como piden hoy los editores de periódicos de España, con el endeudado, y casi quebrado, grupo Prisa a la cabeza). Los medios tradicionales desaparecen hoy porque, a pesar de su poderío económico y político, no han sabido adaptarse a los cambios promulgados por la irrupción de tribunas individuales. Han sido incapaces de interpretar y adaptarse a los nuevos tiempos.

La democracia debe incentivar el debate para sobrevivir, a pesar de la desaparición de sus aliados tradicionales, los medios de comunicación.

El Evangelio según San Trópico /34

Opinión del imperio del norte sobre el mesías. El imperio oyó hablar del mesías, pues su nombre se había hecho célebre y se decía a sí mismo: “El populista, comunista y, por qué no, terrorista tercermundista ha resucitado de entre los muertos, de ahí el poder de cautivar a la muchedumbre que hay en él”. Otros en cambio decían: “Es un estadista, como otros”. Pero el imperio, al oír hablar de esto, decía: “Es el primer populista, comunista y, por qué no, terrorista tercermundista a quien yo hice decapitar, que ha resucitado”.

El Evangelio según San Trópico /33

Instruye y envía a sus discípulos. Recorrió después las instituciones enseñando la necesidad de obtener plenos poderes. Y llamando a los once les advirtió de la pérdida de popularidad que comenzaba a sufrir y los envió de dos en dos hacia el congreso. Les ordenó que acudieran a cada legislador para que firmara esta ley habilitante. Mesías les dijo: “Donde no os quieran recibir ni escuchar, dejen testimonio en contra de ellos y amenácenlos con un decreto de emergencia”. Ellos marcharon sobornando a muchos congresistas.

Candidaturas de primavera

Mis propuestas para un mundo mejor esta primavera:

Eurovisión 2010, representante español---- El Hombre Delgado
(parece que a los compositores, si cantan y tienen buena cara, se les comienza a valorar en este certamen)

Presidencia del Getafe---- Lorenzo Silva
(no hay elecciones pero al club hay que rescatarlo de la influencia del Real Madrid y el escritor getafeño, que no se ha mudado a la Gran Vía, demuestra que tampoco se dejará conmover por las estrategias blancas)

Nobel de Literatura---- Tom Waitts
(para que los admiradores de Bob Dylan despierten)

El Evangelio según San Trópico /32

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El mesías rechazado en su pueblo. Marchó a su pueblo natal. Allí sus oyentes suplicaban dinero y él dijo: “No me pidan trabajo o dinero para hoy”. La gente sonó por primera vez las cacerolas a su paso, pero el gobernador igual pudo reunir una multitud para que escuchara el mitin del mesías.